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Es
el álbum de fotografías familiares de Cuernavaca.
Nadie que baje por la avenida Agustín Güemes Celis, de Cuernavaca,
puede ignorar el edificio minúsculo de estilo francés que,
como una joya, aparece incrustado en el número uno de esta calle.
Se trata del Museo Fotográfico El Castillito, un lugar que concentra
parte de la memoria gráfica de Cuernavaca
y es, por decirlo en niño, que es como se deben decir estas cosas,
el álbum de fotografías familiares de Cuernavaca.
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DATOS HISTORICOS
La historia oficial del Castillito menciona que en 1897, con la inauguración
del Ferrocarril México-Cuernavaca,
la vida y las costumbres de la ciudad cambiaron de una manera drástica,
de tal suerte que fue necesario construir una calzada que comunicara la
estación con el centro de la ciudad y sobre la cual se pudiera
instalar una línea de tranvía de tracción animal.
Hechos los estudios, se trazó la avenida que hoy lleva el nombre
de Leandro Valle y se edificó un puente sobre la barranca de Oacalco
para unir las dos riberas, en un sitio localizado en los inicios de la
colonia Miraval, por el Oriente, y por el Poniente con la loma de El Calvario.
Con gran pompa en la que participó todo el pueblo, las autoridades
de Morelos y el presidente
de la República, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori,
más y mejor conocido como don Porfirio Díaz, el puente y
la calzada Leandro Valle se inauguraron el 15 de septiembre de 1900.
En la ribera del jardín del poniente se construyó, además,
un kiosco (trasladado en 1957 al parque Melchor Ocampo) y en el Oriente
se respetó un antiguo camino de herradura que conducía desde
el puente de Oacalco al pueblo de Chamilpa. En las dos secciones del parque
se colocaron arbotantes con alumbrado eléctrico. En las glorietas
del puente se edificaron sendas y fuentes con surtidores de fierro colado.
Para coronar esta gran obra en la ciudad capital, en el punto más
alto se construyó El Castillito, de estilo francés, para
que lo ocupara el guardavía y encargado de la conservación
del jardín del poniente.
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EL RESCATE
El pequeño castillo fue construido totalmente con tabique comprimido,
pero fue abandonado durante la Revolución, y en los años
treinta el entonces gobernador Vicente Estrada Cajigal lo acondicionó
para que ahí viviera el señor Arcadio Varela, encargado
de parques y jardines y del programa de reforestación de la ciudad,
quien lo ocupó desde esas fechas hasta su muerte ocurrida en el
año de 1962.
Después,
su hijo Jorge Varela continuó viviendo en la propiedad hasta la
fecha de su muerte, en el año de 1983, de ahí pasó
a una señora con la que Jorge Varela había vivido y la cual
lo siguió ocupando acompañada de sus vástagos, quienes
la habitaron hasta que casi acabaron con la construcción. Debido
al estado de abandono y destrucción en que El Castillito se encontraba,
algunos miembros del Consejo Consultivo de la Ciudad, como el ingeniero
Juan Dubernard Chauveau y el licenciado Sergio Estrada Cajigal Barrera,
convencieron al presidente municipal de la necesidad de rescatar el inmueble
histórico, y éste lo entregó al Consejo el 18 de
octubre de 1986, y con el apoyo del H. Ayuntamiento fue restaurado totalmente
y convertido en el mínimo museo fotográfico donde se exhibe
parte de la historia y el desarrollo urbano de Cuernavaca.
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DENTRO
DEL CASTILLITO
Frente a esta construcción que cualquier niña querría
tener como casa de muñecas (o princesas), no puedo más que
sonreír. Como museo fotográfico El Castillito se compone
de dos áreas, el sótano, que se integra por dos piezas de
cuyas paredes cuelgan fotografías de distintas épocas de
Morelos y Cuernavaca,
y el piso al que se accede por unas escaleras en donde hay un recibidor
y una habitación principal.
Entro al sótano y observo en dos pequeñas salas alrededor
de 150 fotografías, y me encuentro con una Cuernavaca
de calles empedradas y vacías que hoy están atascadas de
camiones y automóviles. La gente de las imágenes sigue siendo
como la que hoy se encuentra por las avenidas: delgada, morena, de pelo
negro. Me atrae la imagen de la primera gasolinera instalada en 1940 en
lo que hoy es la plaza de armas y una reproducción de un decreto
de 1834 por medio del cual “el gobernador del Estado Libre y Soberano
de México Manuel Díaz de Bonilla hace saber que el Congreso
ha decretado que se conceda a la Villa de Cuernavaca
el título de Ciudad”; también una fotografía
de 1943, de una calle localizada atrás del Palacio
de Cortés, en la que se distinguen dos niños de pie,
en la banqueta, frente a la puerta de su casa. Viendo estas imágenes
en este lugar tan especial uno está casi obligado a preguntarse
¿a quién vemos en el tiempo cuando nos toman una fotografía?
O mejor ¿hacia cuándo vemos? Hemos sido nosotros, pero no
somos, porque aquel no será, sino fue, en un permanente ver del
que nunca se parte.
En la siguiente sala hay más fotografías, pero destaca el
recorte de un periódico (el Excelsior, para más datos) fechado
el 16 de mayo de 1932, en el cual se relata que en las ruinas del antiguo
hotel Bellavista, hoy pasaje Bellavista, unos albañiles encontraron
¡un tesoro! En la planta principal, formada por un pequeño
recibidor y una salita, hay muebles de la época y fotografías
de mapas de Morelos de muy distintas etapas. Me detengo frente a una vitrina
de madera en la cual hay una máquina de escribir de 1910 que parece
más bien un enorme insecto sacado de una de las pesadillas de Gregor
Samsa, el personaje principal de La Metamorfosis, de Franz Kafka.
Como todo lugar raro, El Castillito también tiene su leyenda. Algunos
rumoran que al cerrarse las puertas del museo, las fotografías
desaparecen y las personas en ellas retratadas se van a dormir y sueñan
sueños de un color que huele y sabe a guayaba. Y en los marcos
sólo quedan calles, casas, cosas y edificios con ojos dormitantes.
Alguien que fue, desde un rectángulo, observa cómo mis pasos
avanzan hacia la salida. Regreso al quicio de la puerta. El mundo se ilumina
y un rayo rompe el tiempo en mil y un segundos. El presente es un espasmo
de tinieblas.
Texto: Diario de Morelos.
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DIRECCIÓN
Y HORARIOS DE APERTURA
Agustín
Güemes Celis No. 1, Centro Histórico de Cuernavaca, Morelos.
Teléfono:
01 (777) 312-7081.
Abre
de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas. Entrada libre..
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